martes, 3 de diciembre de 2013

Silencio y tranquilidad.


A veces es bueno tener la mente en blanco, darte cuenta de que la cama y la almohada a parte de guardar confidencias también pueden hacerte descansar.

A veces al estar con la mente en blanco hace que puedas escuchar algo más que tus pensamientos o simplemente que aprecies el silencio que hay.
En ese silencio puedes descubrir muchas cosas como por ejemplo es reloj que está encima de la estantería y sigue teniendo pilas con lo que suena ese "tic-tac", el niño de la casa de al lado que se pasa el día tocando la flauta intentando aprender canciones que me encantaría enseñarle porque yo ya me las sé o simplemente el perro del vecino de en frente que le pone nervioso la oscuridad y se lleva toda la noche ladrando.

Me encanta llegar a este estado porque es cuando uno se siente más vivo porque pone todos sus sentidos acorde y en marcha.



Aradia.