sábado, 22 de febrero de 2014

Tiempo y paciencia.

¿Qué se tiene que pensar cuando alguien te dice te quiero y a la mañana siguiente te va de justa y te dice que los demás no son lo que piensas contigo?

¿Qué se tiene que pensar cuando después de esto, te dice que siempre la tendrás aquí y acto seguido te dice que quiere que la amistad se acabe?

Y cuando respetas la decisión de esa persona por el cariño mantenido durante un tiempo, ¿qué se tiene que pensar cuando esa misma persona que te decía todas esas cosas, te amenaza con cosas que no tienen sentido?

Que te dice que te va a arruinar la vida porque "si abre la boca" vas a acabar perdida.

Yo soy de la opinión de que "perro ladrador, poco mordedor".
Soy de la opinión de que si no quieres que hablen mal de ti, no te portes mal y no mientas a los que te quieren.
Cuando te amenazan siempre con terceras personas, te demuestran que realmente no tienen nada contra ti, lo que provoca es que las terceras personas se acaben enfadando por acusaciones falsas.

Sinceramente, frustra ver como una persona a la que querías te trata así.

Pero, ¿qué hacemos? ¿La tratamos con la misma prepotencia y soberbia que ella nos trató porque se cree poderosa sobre nosotros?

Nadie es dueño de nadie, y esos sentimientos acaban por volverse contra uno mismo.
Así que... Si alguna vez te encuentras en esta situación, no llegues al punto de rebajarte ya que el odio hacia una persona, solo hace que entremos en una espiral de resentimiento.

Por muchas ganas que te entren de devolverle a esa persona el mal que te pueda causar, dale tiempo ya que éste pone a cada uno en su sitio.



Aradia.

martes, 11 de febrero de 2014

Dosis de egocentrismo, ¡qué sorpresa se lleva uno!

Comenzar con una frase filosófica como "yo soy yo y mi circunstancia" es más que oportuna para lo que me dispongo a exponer a continuación. Pararse a pensar de vez en cuando en las acciones llevadas a cabo con algo o alguien durante un periodo concreto, analizarse y descubrir aciertos y errores es algo que debería hacerse a menudo. De hecho, conocerse significa saber que lo que haces tiene unos motivos detrás que lo respalda y, por desgracia, resulta desastroso privarnos de hacer algo porque creemos que la propia experiencia nos atacó más fuerte de lo que la propia realidad muestra. Siempre he pensado que la mayoría de las personas son cobardes con dosis de valentía y que yo era la excepción: valiente con dosis de cobardía; es doloroso saberlo porque es una realidad que provoca dar una imagen de uno mismo equivocada. Un día me dijeron, con toda la razón, la siguiente frase: si sabes lo que vales, ve y consigue lo que te mereces. Duele no ver el camino que debo coger para ello, quiero creer que aún no ha llegado para amenizar el pensamiento exigente que me recorre la cabeza un día tras otro. Muy pocas personas conocen mi historia para comprender más o menos esto que escribo. Andar con pies de plomo, hacer de hormiga y poquito a poco hacerme un hueco, dentro de la sensatez y la honradez, cada vez me resulta más inútil, llega cualquier "oso hormiguero" con la mitad de valor y te destroza todo lo recorrido y bueno, uno llega al límite de tirar la toalla, pero tengo mucho que ofrecer y no daré ese privilegio, espero que esto me sirva...

Que el miedo a fallar no te impida jugar, Aradia.