Pasa el tiempo, ocupas tu asiento un día más, una noche más; ese asiento que te dio tantas alegrías que en su día te hacían olvidar la mierda en la que estás metido y por la que te pringas. Responsabilidades aparte, traten de contestar: ¿Qué hace uno cuando se enfrenta a sus recuerdos? ¿Cómo los combate? Aquí os dejo una situación.
Llevo unas 3 semanas mirando una fotografía y se explica por sí sola (no hace falta decir lo que vale una imagen). En ella puedo observar una manifestación de felicidad (absténganse meticulosos con el significado de esta palabra, sé que es jodidamente grande), que es asombrosa. Puedo comprobar que es así por lo que se ve: es una persona sonriendo y que claramente no está posando, por lo que se ve la naturalidad de esa sonrisa. Detrás de esa imagen hay una situación, hay un recuerdo que es realmente maravilloso y, personalmente, es comparable a eso que llaman VIVIR. Por esa sonrisa se consigue olvidar el fondo de la imagen y el por qué de estar en ese lugar, todo eso sin verse la persona que hace la fotografía (esos fotógrafos que a veces hacen magia con su trabajo, y sin trabajar). Puede parecer exagerado, sí, pero cada uno tiene sus exigencias en ciertas cosas, yo para sonreír de verdad lo tengo muy claro, pueden sacar sus propias conclusiones y hacer comparaciones con otros aspectos de la vida (véanse monotemas).
Aprendan a enfrentarse a sus recuerdos, traten de exprimirlos lo más positivamente posible y que os permitan vivir aún sabiendo vuestro presente a ojos que quizá sean distintos a los de esos recuerdos, o no.
Never give up. Fight. Always with your smile. Live. Love. Aradia.